Colegio Internacional Alba, un colegio con historia dónde nacen los fundamentos básicos del patrimonio local de Maipú, en la que fuera Casona Llona, lugar de residencia del fundador y Alcades por varias generaciones de la comuna Maipucina. Familia visionara y de proyecciones inestimables.
VISITA Y REENCUENTRO EN LA CASONA DE LA FAMILIA LLONA.
(extraído de borrador original de Crónicas de Maipú, 2007).
Por Dolores Pizarro Vidal.
La visita a la Casona de la Familia Llona Albizu, hoy el Colegio Internacional Alba, fue transportarse a la Historia de las primeras familias fundadoras de Maipú, recordemos que el fundador de la familia en Chile fue don Agustín Llona Belastegui y doña María Josefa Albizu Reinald. Apellido de origen Vasco. Del Duranguesado (Vizcaya), probó su nobleza en la Real Cancillería de Valladolid en 1806. (Raúl Téllez Y. Historia de Maipú)
En 1893, según el Diario Oficial, Maipú se dividía entre otras de los siguientes fundos por el Bosque de testamentario de don Agustín Santiago Llona Albizú, el primer Alcalde de Maipú hijo de la familia fundadora. Su hermano don Alberto Llona Albizú se caso con doña Sara Reyes Salas quienes fueron los fundadores de la Casona en el siglo XIX.
El recorrido hacia La Casona, comenzó con la primera impresión de reencontrarse con la historia en forma palpable, un pasado que con la visita de las descendientes de la familia la trasformaron en una experiencia más fresca y viva aún, eran cinco señoras con un mismo parentesco, y que habían vivido sus propias vidas en ella, y podían recordar cada momento y lugar exacto de sus historias y morada. Esto hacía ir redescubriendo la historia, que en definitiva gracias al fundador del Colegio don Pedro Salas Pereira aún mantenía en forma original casi la totalidad de sus dependencias.
Al entrada, hoy sitio de estacionamiento y portería del Colegio, nos contaron las Sras. Llona, existía una alberca en donde en verano la familia se bañaba gustosa de evitar y jugar en el sol, (hoy no existe por un asunto de seguridad para los alumnos), luego al avanzar hacia la entrada de la Casona, cruzamos el patio que en sus tiempos de esplendor fue un hermoso parque, aún se encuentran y mantienen pequeñas pérgolas con flores, plantas, piletas y bancas que en su conjunto con grandes y frondosos árboles crean el ambiente de un hermoso y fresco lugar, que algunas vez sus moradores ocuparon y disfrutaron.
Y comenzó el recorrido, subimos por una bella y ancha escalera de hormigón, pisos de cerámicas originales y otros de madera muy bien mantenidos, visitamos el corredor original con las Sras. Llonas, que dieron un toque especial a nuestra visita, pues al recorrer cada una de las estancias del lugar cada una de ellas recordaba con mucha claridad, sus dormitorios, el de sus abuelos, las cocinas, baños, lugares de servicio, anécdotas, afables almuerzos, el té riguroso de la abuela Llona, sus propias bodas, sus hijos pequeños, en fin sus propias historias recopiladas en un solo lugar.
Esta Casona encantadora que guardaba cada uno de los secretos de esta familia, nos iba contando en cada uno de sus lugares y recovecos, lo hermosa que fue la vida para ellas, aún se mantienen intactos algunos árboles del patio interior, así como la galería, algunos muebles tipo repisa, piezas altas y grandes donde hoy funciona la dirección y que alguna vez fue el dormitorio de algunas de estas familias, quien rotaban con frecuencia por la casa, con sus esposos, hijos y luego nietos.
Entramos al sótano en donde la familia guardaba la producción de zapallos, actividad agrícola a la que se dedicaban, allí los recuerdos desbordaban, alguna vez fue el escondite perfecto de las escondida de los niños Llona, de ese lugar casi todo es intacto, muy bien mantenido, excepto por los cambios que obviamente necesitaba para ser habilitada hoy.
Subimos al entretecho, de allí podíamos ver con claridad sus vigas anchas de madera antigua, que fueron las bases de la casona, que soportó con mucha fidelidad el terremoto del año 85, según relataba la última de sus moradoras la Sra. Luz Llona Reyes.
La Casona está rodeada por un pasillo exterior, que aún mantiene una larga y hermosa reja de madera blanca torneada, que tiene dos accesos de entrada, desde allí descubrimos y divisamos un hermoso y gran árbol que tenía una casa de juegos entre sus ramas, asimismo como en los cuentos, allí jugaban los niños Llona, subir debió ser todo un logro, pero la entretención aumentaba sus beneficios, aún era recordada por Marcela Mujiga Salas, bisnieta del Sr. Llona.
Muchas habitaciones, y puertas que parecían muebles murales nos condujeron a otros sitios que se convertían en habitaciones, luego la gran sorpresa en el sótano de la casona (ya habilitado para los alumnos) existía una puerta pequeñita, que aún mantenía la parte original e intacta de este hermoso lugar, que fue dejada allí para detener el tiempo, curiosamente y a modo de anécdota no tuvimos acceso a ella de forma inexplicable las llaves que cerraban ese misterioso espacio, se perdieron, quizás la Casona no quería revelar todos sus secretos, como toda familia, como cada sitio que ha estado habitado por muchos años, y por generaciones de familias tiene más que un recuerdo y más de algo que no se debe revelar, que la transforma en el encanto de estos lugares...


Escuela de Preceptoras Santiago de Chile.
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Otra mirada, un Santuario que se convierte en el Templo Votivo, el voto de O"Higgins a la Patrona de Chile... legado histórico, espiritual y religioso en la capital de Chile.